Adriana Díaz Enciso es una escritora jalisciense que vive en Londres desde hace tiempo y que publica, en el número más reciente de la
Revista Replicante, un artículo bastante bueno sobre el
dark side de esa ciudad. Yo reproduzco aquí un frangmento de su texto, que le viene como anillo al dedo al tema de este blog.
Por cierto, si no han leído nunca la
Revista Replicante, les recomiendo ampliamente que, para empezar, den clic en el link que cuidadosamente agregue dos veces, y que acto seguido corran al Sanborns más cercano a hacerse de un ejemplar.
Aun así el costo del transporte en Londres sigue siendo una obcenidad. No me lo parecería tanto si no fuera el sistema de metro más ineficiente que he visto en mi vida. Los trenes se detienen gustosamente a medio túnel, pueden tardar doce minutos o más en pasar, cancelar o cambiar de buenas a primeras su destino, y constantemente se suspende el servicio de una o más líneas. El ferrocarril en la ciudad (y en todo el país) también deja mucho qué desear, sobre todo desde que fue privatizado, y sigue siendo memorable la excusa durante un inverno recientede que los trenes habían quedado paralizados porque había caído el "tipo equivocado de nieve".
Para leer una versión un poco más larga (mas no completa) de este artículo,
den clic aquí.