


Una pausaOjalá y todo fuera como pasar un día en el Parc Güell. Estuve allí hace poco, por segunda vez en mi vida. Como muchos otros lugares de Barcelona, ofrece al viajante la oportunidad de hacer una pausa, abrir bien los ojos, parar las orejas, destapar las fosas nasales, frotarse las manos, plantar los pies en el piso y permitir que la belleza lo invada a uno por completo. Aunque pensándolo bien, creo que más allá del Parc Güell o de Barcelona, lo bueno de la vida es saber encontrar esas pausas en el lugar que sea. Yo voy a seguir en la búsqueda, pero por lo pronto desde aquí mando un abrazo para todo(a)s los que ya lo logran y una frase de aliento para lo(a)s que nomás no se hallan en ningún lado: ¡Ánimo chico(a)s, de que se puede, se puede!
Arriba, algunas fotos de algunos de sus escenarios más conocidos.
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