Digamos que el transporte público en la Ciudad de Mx es una mierda: impuntual, insuficiente, inhumano, insano. Y digamos que yo estoy sometido (por que quiero, lo reconozco), a cuatro horas diarias de esa tortura.
Sin embargo, y he aquí la razón de tal entrega voluntaria al dolor, creo que dentro de ese caos está la belleza de encontrarse con cosas que, de ir siempre en cocheburbuja, simplemente nunca vería. /// Via Pública 2.0 ///